EL 15-M: una pregunta, no una respuesta

Publicado el 6 noviembre, 2011 por Juan Carlos Monedero (profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid, y autor de numerosas publicaciones). Blog personal: Comiendo Tierra .

“Manifestación”. Antonio Berni. 1934

 

Saben los neurobiólogos que las pasiones residen en nuestro cerebro más primitivo. Toda decisión “racional”, explica Antonio Damasio (Y el cerebro creó al hombre, Madrid, Destino, 2010) es  antes “emocional”. Nuestro cerebro primitivo no deja emanciparse al cerebro más reciente. Para contrarrestar una emoción negativa es menester tener “una emoción positiva muy fuerte”. No es una apuesta por la irracionalidad. Lo es, bien al contrario, por una “razón emocionada” o una “emoción razonada”, precisamente la que permita salir de las trampas de un mundo que, gracias al cierre intelectual de los que niegan una parte de la realidad al tiempo que la bautizan, dice que la protesta es terrorista, la risa subversiva, los parados perezosos, los estudiantes revoltosos y las mujeres reivindicativas, aligeradas. Los indignados que se disfrazan de payasos para manifestarse contra los recortes sociales lleva a que las cargas de los antidisturbios validen no solamente al capital financiero, sino también su imagen inclemente de verdugos de Gabi, Fofó, Miliki y Milikito. Emocionalidad bien inteligente.

La izquierda sólo ha entusiasmado cuando se atrevió a brindar un mundo diferente, que, casi necesariamente, siempre estuvo poco concretado. Te lanzas a la calle por leyes más justas, no por reglamentos mejor elaborados. “Libertad, igualdad y fraternidad” en la revolución francesa, “tierra y libertad” en la revolución mexicana, “pan, paz y trabajo” en la revolución rusa o “patria, socialismo o muerte” de los procesos cubano y venezolano. ¿Puede acaso hoy tumbarse la jaula de hierro del consumismo sin emocionar a quien va a serrar los barrotes?

El 15-M ha sido capaz de lograr lo imposible para ninguna internacional anterior: convocar la primera manifestación global contra el modelo capitalista. Un G-90. Tantos como países salieron a la calle a recuperar la democracia en donde nació: en las plazas. Un momento destituyente. En apenas seis meses. Una pregunta, no una respuesta.

Frente al shock de la crisis que tan bien ha explicado Naomí Klein (La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Madrid, Paidós, 2010), la reacción popular ante la dictadura de los mercados está teniendo derroteros diferentes a los tradicionales. La emoción del 15-M se parece a esa generosidad que nace de los desastres (el terremoto de México, el desastre nuclear de Fukushima o los deslaves tras las lluvias en América Latina). Entonces se suspenden los egoísmos. Se trata de luchar por lo básico. Ahí nace el optimismo, la comunión, lo que hermana con los demás porque conecta con lo que es más grande que uno mismo. ¿Son acaso mejores los libros de autoayuda, la guía de las vanguardias, la militarización de la sociedad? La alegría del 15-M desborda los diques de los partidos, de los sindicatos, de las instituciones. Los hace, incluso, más útiles, cuando el viento de las plazas tomadas es capaz de romper las constricciones o la pusilanimidad del sindicalismo para defender la educación pública. Y también los desafía cuando recuerda que es la misma ciudadanía la que vota y la que comparte la visión del 15-M, de manera que el resultado de las elecciones del 20-N, lejos de cuestionar al movimiento lo que hace es emplazar al gobierno entrante.

Cuando un rayo cae en la noche, el campo se ilumina y hace visible lo que estaba oculto.  No bastaría entornar los ojos para ver lo que la oscuridad negaba. Hay demasiados velos. Sólo un ojo con la sensibilidad suficiente como para detener el tiempo es capaz de ver entre los fotogramas esa verdad que la vertiginosa película niega. Hace falta una sociología de las ausencias (Boaventura de Sousa Santos, El milenio huérfano, Madrid, Trotta, 2011) que transforme, siguiendo a Bloch, lo que aún no existe en lo que existe todavía no. Es una cuestión de sensibilidad. La emoción hace que el dolor se convierta en saber, el saber en querer, el querer en poder y el poder en hacer. Un joven que se prende fuego porque la policía tunecina le ha quitado el medio de supervivencia, unos estudiantes egipcios, madrileños o griegos que acampan en mitad de la ciudad, pobres neoyorquinos que se enfrentan a ricos en el corazón de su caja de caudales, un desahucio en Vallecas al que  se le ven las lágrimas, un presidente que miró a los ojos y luego engañó. Sólo la sensibilidad puede convocar a la razón ausente. Sólo la emoción puede romper la clausura del pensamiento lograda por la sobreinformación, el afán consumista, el miedo al futuro, la negación del pasado y la zozobra ante la incertidumbre y el castigo. Si el sistema sólo entiende de objetos -una hipoteca no satisfecha, una plaza universitaria costosa, un viejo o un enfermo que incrementa el déficit, un interino que encarece la deuda, una protesta que enfada a los bancos- la sensibilidad devuelve a su lugar a las personas.  Y cuando hay personas –no objetos- hay reconocimiento, la base para una búsqueda compartida de soluciones. Recuerda John Holloway la frase de un indígena a unos cooperantes: si vienen a ayudarme, olvídenlo. Si vienen porque su liberación está íntimamente relacionada con la mía, trabajemos juntos. Cambiar la mirada para ver diferente (John Holloway, Agrietar el capitalismo, Barcelona, Viejo Topo, 2011).

El 15-M ¿una opción de gobierno?

¿Gobernar  mañana? El 15-M tendría que firmar, como el Lenin de 1917, onerosos tratados de paz si asumiera antes de tiempo esa responsabilidad. Perdería territorio, pagaría reparaciones, lastraría su vuelo. Todavía no se dirime en esas lides. El 15-M no es la respuesta a la esclerosis del capitalismo neoliberal y de la democracia representativa: es el diagnóstico de su enfermedad. ¿Para qué enfermarse con ellos? No es un partido ni debe ahora mismo serlo. Un partido es un medio para un fin. El 15-M es un fin en sí mismo: una gran conversación que a fuerza de saber lo que no quiere, va a terminar sabiendo lo que quiere.

Sin líderes, sin programa, sin estructura, el riesgo de desaparición en el reflujo del movimiento está ahí. La enseñanza del zapatismo debiera servir como contrapunto: pudieron haber transformado México cuando el país se abrió conforme entraban en la plaza del Zócalo. Luego,  el tiempo les robó esa posibilidad. En el mundo político, saber leer los plazos forma parte del éxito y también de la derrota. Pero la crisis del sistema y la imposibilidad de encontrar soluciones desde dentro, va a seguir alimentando la búsqueda. Antes de desaparecer, el capitalismo va a dejar el mundo sembrado de cadáveres. Por eso mismo, el movimiento necesita hacer algo con los liderazgos, con los programas, con las estructuras. Lo que tampoco significa repetir esquemas del pasado. Ni los programas son recetas de expertos ni las estructuras significan verticalismo. Es tiempo de una implicación social más horizontal. Hay que reinventar la gobernanza –un concepto nacido para regular- y darle la vuelta para convertirla en democracia –que sea la sociedad organizada y con capacidad deliberante real, no el mercado ni el Estado, quien decida las bases de la convivencia social-. Decisiones políticas que nazcan de la discusión y de unos mínimos compartidos anclados en un nuevo contrato social. Que después serán ejecutadas por la organización –en sociedades complejas, no pensar en alguna suerte de representación es ilusorio- pero que siempre tendrán abierto el camino de regreso a la supervisión de la ciudadanía a la que le afectan las medidas.

Frente a la libertad reclamada por el 68, ahora se reclama la igualdad. La naturaleza rota, el futuro incierto, la violencia cotidiana no soportan las diferencias. De ahí la fuerza de la camaradería en el 15-M. Por eso también la relevancia de las redes sociales, por su horizontalidad, por su relación entre iguales que se reconocen y tratan como tales.

En el 15-M confluyen veteranos castigados por el sistema y también clases medias enfadadas que, por vez primera, se han sentido tratadas como proletarios. En el maltrato se reconocen y se reinventan. Ahí se entiende parte de su amabilidad. La lucha contra el autoritarismo generó un tipo de partido.  La guerra fría, otro. Del 15-M saldrán maneras diferentes de organizarse políticamente. Lo relevante será ver en qué medida se  genera un viaje de ida y vuelta constante al movimiento que marque con su sello las formas de hacer política.

Frente a un capitalismo rígido y cada vez menos tolerante –nada líquido, con perdón de Bauman- el 15-M articula inteligente su oposición. El sistema sabe defenderse cuando se le niega o se le combate, pero no sabe qué hacer cuando se ve desbordado. Es la estrategia del movimiento desde apenas 5 meses. Pone patas arriba las teorías de esos intelectuales ignorados por los pueblos insurgentes que afirman: “si la realidad no se parece a la teoría, peor para la realidad”. Una realidad tozuda e irreverente, que, con perdón de los intelectuales consagrados y con el favor de los poetas, al igual que el rayo, no cesa.

Y sin embargo, hay elecciones

Dos hechos confunden el análisis en relación con el 15-M. En  primer lugar, cómo es posible que un movimiento que señala desde la izquierda las insuficiencias de la democracia representativa y del capitalismo neoliberal, termine beneficiando en las urnas a fuerzas políticas de la derecha, esto es, a las menos comprometidas con formas participativas de democracia y a las que con más ahínco defienden el modelo neoliberal. En segundo lugar, cómo se explica que más del 70% de la ciudadanía muestre su coincidencia con las propuestas del 15-M y, sin embargo, entre el 60 y el 70 % de la población vaya a ir a votar el 20-N y, de manera mayoritaria, vaya a hacerlo por los dos principales partidos.

En primer lugar, hay que entender que la lectura que la ciudadanía hace del voto es la de un derecho que ha costado conseguir. Renunciar sin más a él, después de cuarenta años de dictadura, no tiene mucho sustento pese a la perversión democrática actual. Hay que añadir que opera también una rutina electoral plenamente vigente, de la misma manera que operan otras rutinas sociales que forman parte de la estructuración del orden social (se va a votar como se va a misa en las bodas y los entierros, a los cementerios el día de difuntos o a hacienda o al banco para la declaración de la renta). Añadamos que cualquier ciudadano o ciudadana, lo que busca políticamente en primera instancia, especialmente en momentos de crisis, es la solución a sus problemas. Quienes tienen los resortes del poder poseen, obviamente, más posibilidades de hacer algo que cada persona en singular, algo que es leído –y repetido mediáticamente- a cada momento por los votantes. La crisis, además, genera miedo, y el miedo actúa como una suerte de regresión a la infancia, donde se espera con ansiedad que una figura paternal solvente los problemas que tienen a uno atenazado. Los principales líderes, encumbrados como padres de la patria, ya han recibido esa vestimenta con su cargo. Además, siempre hay dos grandes opciones. Si A no es capaz, siempre tenemos la sacrosanta posibilidad de echarnos en los brazos de B.

No ha estado la academia exenta de este juego rutinario, al ir construyendo un relato funcional para esta imposibilidad de cambiar electoralmente un país de no obrar previamente un fuerte descontento social. Una serie de hitos han ido vaciando a la democracia según se iba extendiendo su presencia por el mundo. Ya en la Revolución Francesa se estableció que era el experto en el cuerpo social, al igual que ocurría con el caso del experto en el cuerpo enfermo, quien debiera ocuparse de su tratamiento. El abate Sieyés fue quien sentó las bases para dejar al representante, por su mayor supuesta cualificación, la gestión de lo público, algo que luego santificaría la Constitución francesa de 1791, Debemos a Benjamin Constant el establecer, en una famosa conferencia en 1814, la matriz de que la libertad de los modernos tiene lugar en el hogar privado, y no en el ágora, lugar de ejercicio de la libertad en el mundo antiguo. Con Luis Napoleón Bonaparte se aprendió posteriormente –tras las revoluciones de 1848- que los pobres pueden votar a los responsables de su pobreza si se les convence de que tienen más que perder en el desorden o la revolución que sosteniendo el régimen que los oprime. A mediados del siglo pasado, y de la mano de la teoría económica de la democracia, se construyó la idea de que los partidos son empresas que deben maximizar sus beneficios –los votos- en un mercado competitivo. Aunque, al igual que en los mercados, pronto iban a surgir cárteles donde se amañaban las reglas de la competencia. Bobbio le prestó especial atención en los años 70 –en discusión con la izquierda marxista italiana- a lo que se llama el “problema de las escalas”. En nuestras grandes urbes, y a diferencia de lo que ocurría en el ágora griega, no sería posible la democracia si no es a través de la representación. Cerraría este “gran relato” de la democracia como procedimiento y no como sustancia, la conversión de la discusión democrática a una discusión sobre la transformación de los votos en sistemas políticos, reduciéndose la política a fórmulas electorales. Toda esta construcción discursiva ha venido desembocando en un lema: vota y no te metas en política. Se pagaba el precio de la desafección ciudadana. Pero si el capitalismo es un sistema cortoplacista, la democracia representativa no está ajena a esa miopía congénita.

De manera más concreta, el régimen electoral español limita aún más las posibilidades democráticas al arrastrar los vicios de la transición. El asentamiento de los partidos políticos en la era de la televisión, sin haber pasado por las fases previas de discusión social propias de otros países de nuestro entorno, ha sido otro rasgo de debilidad que también conspira en la incapacidad del sistema político para dirigir los cambios. A la muerte de Franco en 1975, y con el miedo de las elecciones de 1931, donde las grandes ciudades dieron el triunfo a la República, se decidió sobrerrepresentar, en la futura “democracia”, a las zonas rurales así como a los partidos mayoritarios (las bases de nuestro sistema electoral están en la ley para la reforma política de 1976 y en el también preconstitucional Decreto ley 20/1977 del 18 de marzo). La Constitución estableció posteriormente, en la misma dirección, que la circunscripción era la provincia y que a cada una de ellas le correspondería un número mínimo de diputados, que la posterior ley de 1985 (una mera actualización de la de 1977) establecería en dos, de manera que Soria, Teruel, Madrid o Barcelona eran tratadas de la misma manera, primándose los territorios sobre la población. La asignación de escaños según el método D’Hont terminó de cerrar el esquema, al beneficiarse a los partidos mayoritarios (pero solamente porque al grueso de las provincias les corresponden pocos escaños, quedándose las terceras fuerzas, en concreto Izquierda Unida, fuera del reparto pese a superar por lo general la barrera del 3%. Echarle la culpa a D´Hont es no querer ver que la culpa está en un diseño que primaba la estabilidad de un régimen de clase a la proporcionalidad en un escenario de futuro incierto). El “no nos representan” del 15-M ha venido gestándose desde lejos.

¿Qué puede decir el 15-M al respecto? Si es cierto que el movimiento es una pregunta y no una respuesta, cualquier respuesta de los que comparten la pregunta debiera entenderse como válida, especialmente cuando esté reflexionada. El 15-M, como hemos señalado, no se la juega el día de las elecciones, y su principal tarea es mantener una línea de coherencia que le permita, incluso en el escenario de una aumento de la participación y una victoria por mayoría absoluta del PP, seguir insistiendo en sus planteamientos.

Cabe, sin embargo, recordar los efectos de cada una de las decisiones para evitar efectos perversos no queridos. En primer lugar, hay que apuntar que la abstención no afecta al sistema. Ni siquiera en el caso de que la mitad del país no acudiera a las urnas, el sistema se estremecería. Esas cifras son las tradicionales en Estados Unidos y ningún cambio ha venido nunca por ahí. La abstención es la forma de protesta electoral más estéril, además de que junta una abstención concienciada con la abstención de los gorrones o perezosos políticos que deciden no molestarse por los asuntos colectivos, o con las personas que, por las razones que fueren, ese día no pudieron acercarse a votar.

Parece evidente que votar PSOE o PP es un voto contrario a la lógica del 15-M. Dejando de lado si los dos partidos son iguales –algo que no es cierto en el carácter de sus militantes y votantes, aunque sería más difícil de negar en lo que respecta a las grandes decisiones económicas y políticas -, lo que es constatable es que los dos partidos han votado conjuntamente el grueso de las leyes y decisiones políticas que afectan a la ciudadanía. Así ha sido en el canon digital, en contra de la dación en pago, a favor del rescate bancario, a favor de la reforma laboral que encadena contratos precarios o aumenta la edad de jubilación, de la reforma constitucional que da prioridad al pago de la deuda por encima del gasto en educación, sanidad o pensiones o la entrega de Rota al escudo antimisiles. No parece que tenga mucho sentido votar al PSOE para que haga lo que no ha querido hacer estando gobernando, ni tampoco para, una vez más, frenar al PP, cuando todo indica que es más fácil una gran coalición en caso de que lleguemos a un escenario como el griego a que el PSOE decida echar su suerte con el grueso de la población.

El voto en blanco tiene el problema de que se contabiliza como voto válido, de manera que aumenta la barrera del 3% que tienen que superar los pequeños partidos para entrar en el parlamento. Es una forma de protesta igualmente débil, pues está dirigiendo sus dardos contra los partidos, y no contra un sistema que, de partida, está diseñado para tener resultados que atentan contra la libertad y la igualdad del voto (supuestamente consagrados en el artículo 68 de la Constitución). El voto nulo, en este sentido, parece más adecuado. Se trata de un “grito” de disconformidad que, además, al no contabilizarse como válido, no sube el listón para los pequeños partidos. Voto nulo es cualquier voto que manipula las papeletas originales –salvo hacer una señal en el nombre de alguno de los candidatos, que permita identificar al “candidato conocido”-. El problema es que, al tener que ir la “queja” dentro de un sobre válido, no se puede identificar el origen de la nulidad. Lo mismo ocurre en el recuento. Salvo en el caso del País Vasco, cuando la izquierda abertzale pidió a sus votantes que el voto ilegalizado se convirtiera en nulo –lo que permitió una identificación al medirse el voto nulo anterior, siempre escaso, y el obtenido después de lanzarse la consigna- en el caso del 15-M no existe esa posibilidad, de manera que el sistema igualmente lo digerirá sin problema.

Queda votar a los pequeños partidos, lo que a su vez, aunque no se suele mencionar, tendría el efecto añadido de otorgarle un apoyo económico para mantener sus redes locales –por voto recibido y también si superan el 5% de los votos-.  Pero una vez elegidos ¿qué garantías tiene el movimiento de que esas formaciones se convertirán en herramientas al servicio de la voluntad de cambio que apunta el 15-M? ¿Existe la posibilidad de que los diputados y diputadas de esos pequeños partidos hicieran como sus pares islandeses que forzaron una constituyente? ¿Hay que darles el voto de confianza?

El 15-M ha tenido, como principal virtud, la repolitización de la sociedad. Y el principal efecto de esa repolitización es la pérdida de la autorización política que recibían los gobiernos a través de las elecciones en las democracias liberales representativas. El gobierno saliente de las elecciones del 20 de noviembre no obtendrá ningún cheque en blanco. El 15-M se lo va a recordar, con el apoyo de una parte importante de personas que votarán ese día -e, incluso, de muchos y muchas que habrán votado a alguno de los dos grandes partidos-. Los sueños del 15-M, como rezaban muchos carteles en la Puerta del Sol en el verano madrileño, no pueden cerrarse en el espacio cerrado de una urna. Los problemas se han hecho inconmensurables a las medidas del sistema. Estamos ante problemas globales cuyas causas están en el modelo neoliberal y en esa democracia demediada convertida en un instrumento funcional para las necesidades del capital.

Pensar desde la grieta

En todo el mundo han empezado a surgir grietas. Cierto es que el espacio de la pared es amplio y desdeñarlo sería un mal análisis. Pero la grieta marca la tendencia. Y unas elecciones solamente pueden parar una tendencia cuando el gobierno saliente esté dispuesto a construir en esa dirección. La mentira por excelencia de nuestras democracias –votar a B cuando A demuestra su incapacidad- está desenmascarada. Lo hemos visto en Portugal o en las Comunidades Autónomas donde ha ganado la derecha. El ciclo va a cerrarse cuando la ciudadanía constate que el Partido Popular viene con las mismas respuestas. Será, a ciencia cierta, el momento de alguna suerte de gran coalición entre el PSOE y el PP (algo ya ensayado en la reforma constitucional). Será el momento en el que el 15-M tiene que hacer constar su coherencia. La que, en cualquier caso, no está en juego en las elecciones.

La legitimación procedimental a través de las elecciones, aun siendo condición necesaria, ya no es condición suficiente. La mercantilización de la política ha enfriado, como decíamos, la autorización. Es el fin de los monólogos y la exigencia urgente de los diálogos. Esto, que parecen no entenderlo los herederos de la modernidad, lo entienden los que insisten en ignorar todo aquello que no les deja vivir. ¿Un exceso de emoción? Ya decía Pascal que hay razones del corazón que la razón no entiende. Y estaría bien que pensadores como Bauman recordaran que eran ellos los que decían que hay una línea directa entre la fría modernidad y el campo de concentración de Auschwitz. Que le pregunten a Mario Draghi, el ex vicepresidente de Goldman Sachs devenido en Presidente del Banco Central Europeo; al premio nobel de la paz Obama cuando sobrevuela Guantánamo o a ese cónclave de Halloween que ha cambiado las escobas por los helicópteros y que se empeña en decir desde sus consejos de administración bancarios que, como nos ha recordado un filósofo, la democracia no puede ser un peligro para la democracia.

 

L’acampada de Sant Antoni continúa a la plaça Catalunya

acampadabcn: espai de Sant AntoniAhir divendres 18N es va traslladar l’acampada de Sant Antoni a la plaça Catalunya. Les persones del barri van participar a la manifestacció que convocava  l’edifici15O. Quan l’entrada al nou edifici ocupat a Hostafrancs va ser consumada, algunes persones de la plaça van retornar a la plaça, hi van instal·lar la carpa i algunes tendes i s’hi han quedat a dormir.

A hores d’ara, sota la pluja, la presència de persones a la plaça no és gaire elevada, però al llarg del matí, novament, s’ha pogut informar a moltes persones que passaven pel punt d’informació, tant del barri com de fora.

Les persones que estem a la plaça estem valorant de mantenir el punt informació fins les vuit de la tarda i, si no hi ha relleu de persones que vulguin quedar-se a dormir, retirar-lo i demà diumenge dedicar-se directament al muntatge del dinar popular.

Avui 18N a les 17:00h: concentració a l’Av.Mistral

Des de l’acampada de Sant Antoni convoquem a tot el veïnat a venir avui divendres a les 17:00h a l’Av.Mistral per anar juntes en cercavila cap a la plaça Catalunya. 

Per segona nit consecutiva hi ha acampada a l’avinguda Mistral. Tot i la pluja, varies tendes de campanya ocupen els Jardinets de l’Alguer. Durant tot el dia s’ha distribuït informació sobre les eleccions i moltes veïnes i veïns han respost l’enquesta que es va el·laborar per a traçar l’estratègia de lluita al barri.

Us deixem unes fotos:

"#acampantoni"

Demà a la tarda, tal i com vam acordar, desmuntarem l’acampada i anirem cap a la plaça Catalunya, on,  des de l’edifici15O, convoquen a tota la ciutadania a una Manifest-acció.

Per tant, convoquem a les 17:00h als Jardinets de l’Alguer per desmuntar el campament i, a les 18:00h anar a la plaça Catalunya. L’Assemblea del Raval també convoca als Jardinets per anar juntes des del barri.

Salut i revolta!

Acampada Sant Antoni

Breu crònica de l’acampada al barri, primeres 24 hores

Crónica de una noche de acampada en nuestro barrio.

Primero el link para conectar en directo con la asamblea de Plaça Catalunya:

Con el objetivo de reflexionar e informar, la asamblea del barrio de Sant Antoni acampó la pasada noche 16 de noviembre del 2011.

La jornada empezó a las 17:00 con el punto de información sobre la ley electoral y las octavillas que informaban de la asamblea. También se facilito una encuesta para entender las inquietudes del barrio, recogiéndolas en una urna. Con entrevistas de medios extranjeros y todo comenzamos la asamblea que se puede resumir en un debate sobre la participación, un relato de las inquietudes y motivaciones de cada uno para movilizarse. También sobre las estrategias a seguir después de las elecciones y por supuesto como aumentar el número de personas en las asambleas, así como el compromiso.

Como el centro de las acampadas siempre es la cocina, servimos caldo juliano, a la voluntad para quien quisiera, en una mesa que daba satisfacción ver.

La soledad de la noche dió paso a la concurrida mañana en la que hicimos mucha difusión sobre los objetivos de la asamblea y la reforma electoral. Y hasta la tarde, en la que estudiantes hicieron una pancarta para la manifestación del 17N y vinieron a visitarnos desde el Raval para sumar y acudir a la manifestación por la universidad pública. Queremos solidarizarnos y apoyar a los estudiantes, a quienes valoramos porque revitalizan la ciudad, gracias a ellos, muchas veces, nos beneficiemos todos.

#ACAMPANTONI

 

 

 

 

 

 

:::Versió Català:::

Amb l’objectiu de reflexionar i informar, l’assemblea del barri de Sant Antoni va acampar la passada nit 16 de novembre del 2011.

La jornada va començar a les 17:00 amb el punt d’informació sobre la llei electoral i les *octavillas que informaven de l’assemblea. També es facilito una enquesta per entendre les inquietuds del barri, recollint-les en una urna. Amb entrevistes de mitjans estrangers i tot comencem l’assemblea que es pot resumir en un debat sobre la participació, un relat de les inquietuds i motivacions de cadascun per mobilitzar-se. També sobre les estratègies a seguir després de les eleccions i per descomptat com augmentar el nombre de persones en les assemblees, així com el compromís.

Com el centre de les acampades sempre és la cuina, servim brou *juliano, a la voluntat per qui volgués, en una taula que donava satisfacció veure.

La solitud de la nit va donar peu a la concorreguda demà en la qual vam fer molta difusió sobre els objectius de l’assemblea i la reforma electoral. I fins a la tarda, en la qual estudiants van fer una pancarta per a la manifestació del 17N i van venir a visitar-nos des del *Raval per sumar i acudir a la manifestació per la universitat pública. Volem solidaritzar-nos i recolzar als estudiants, a els qui valorem perquè revitalitzen la ciutat, gràcies a ells, moltes vegades, ens beneficiem tots.

L´Acampada a Sant Antoni continúa

Més de 24 hores seguides a lavinguda Mistral dóna per a molt. Una assemblea encarada a valorar els diferents motius que ens porten a sortir al carrer, a mobilitzar-nos; un sopar de germanor, una nit entretinguda però tranquila i un acompanyament constant de les forces de seguretat que, en aquesta ocasió, no han intervengut.

Estem treballant en una crònica que en breus podrem publicar.

Avui continúa l`acampada amb un debat i un sopar obert a tothom que vingui. El debat començarà a les 20:00h, al voltant de les opcions de lluita que tenim, de les accions estratègiques que hauriem de plantejar-nos i dels objectius que l`assemblea de barri ha de formular-se.

Demà al matí continuarem amb el punt informatiu i a les 17:30h convoquem als Jardinets de l`Alguer per anar juntes cap a la Manifestacció de Pl.Catalunya.

Salut i endavant!

 

#acampantoni es prepara per sopar!

Avui 16N: assemblea de barri i acampada

Avui 16 de novembre, a partir de les 17:00h a l’avinguda Mistral amb Calàbria, l’Assemblea de Barri convoca a implicar-se en les mobilitzacions prèvies a les eleccions generals i al debat sobre les línies d’acció que hem d’emprendre al barri.

Convidem a tota la ciutadania a venir al punt de recollida de propostes, a l’assemblea de les 19:00h i, com no, a l’acampada.

 

Horari:

17:00h – Punt de recollida de propostes i informatiu: l’espai de trobada per a totes aquelles persones que vulguin informar-se sobre les eleccions i/o proposar alternatives, col·laborar amb l’acampada o amb l’assemblea, etc. Al mateix temps i al mateix espai començarem a muntar la infrastructura de l’acampada.

19:00h – Assemblea de barri: 1) Breu introducció 2) Torn obert: què ens porta a mobilitzar-nos? 3) Com està prevista l’acampada 4) Torn obert final

22:30h – Sopar popular

Des de l’acampada podrem difondre tant al web com al twitter (@barrisantantoni ; #acampantoni) l’actualitat més inmediata de l’assemblea. I si és possible provarem de difondre l’assemblea de les 19:00h en directe a través d’internet (streaming).

 

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Premsa:

Acampades, vagues, manifestacions i accions la setmana prèvia a la jornada electoral del 20-N (La Directa, 14.11.2011)

Trenta indignats acampen per segona nit a la Plaça Catalunya (Diari de Girona, 14.11.2011)

Acampades, vagues, manifestacions i accions la setmana prèvia a la jornada electoral del 20-N

SILVIA ABADIA | 14/11/2011 – Extret de La Directa

L’Assemblea General de plaça de Catalunya ha fet una convocatòria per divendres 18 de novembre a les set del vespre per tornar a acampar a la plaça i per donar suport a una “concentra-acció” simultània relacionada amb l’habitatge. Així ho van consensuar les gairebé 300 participants que venien de barris, comissions de treball, sectors de treballadores, de sanitat i d’educació i d’altres col·lectius que van assistir a l’assemblea. A més a més, en vistes a la setmana prèvia a les eleccions generals, diferents veus van anunciar mobilitzacions intenses en tots els sectors en lluita (educació i sanitat) i a nombrosos barris de Barcelona i pobles de l’àrea metropolitana. També, en un punt de l’assemblea, es van llançar noves propostes per continuar la lluita després de la celebració dels comicis electorals. De les diferents iniciatives que es van presentar, es va consensuar entre totes les participants tornar a la plaça divendres a les set del vespre amb intenció d’acampar tot el cap de setmana. Tot i que durant la setmana que precedeix els comicis els focus de mobilitzacions seran barris, hospitals i universitats, la plaça de Catalunya romandrà acampada per col·lectius com Ágora o la Comissió de Gent Gran, que han explicat que des del passat divendres pernoctaran allà en el marc d’una acció aprovada a l’anterior Assemblea General de plaça Catalunya (celebrada el dissabte 23 d’Octubre) que consisteix en obrir durant una setmana un espai permanent d’informació i reflexió sobre les eleccions generals.

 

Reflexió col·lectiva davant les eleccions
En el context de lluites contra les retallades i a pocs dies dels comicis, sembla que tots els sectors en lluita s’han posat d’acord en augmentar la intensitat de les mobilitzacions. Vàries de les 23 assemblees de barris i viles de Barcelona, per exemple, van anunciar diferents activitats i tallers amb la intenció d’informar, debatre i reflexionar col·lectivament com afrontar les eleccions. En aquest marc l’Assemblea d’Indignats de Terrassa va començar a acampar el diumenge 13 i l’Assemblea de Sant Antoni acamparà aquesta setmana de dimecres a divendres a l’Avinguda Mistral amb Calàbria. Per una altra banda, les assemblees territorials també donaran suport a altres sectors, com és el cas de l’Assemblea de l’Hospitalet, que s’ha implicat en l’ocupació del CAP La Marina, o el cas de les xarxes de suport mutu d’alguns barris del sud de Barcelona, que estan preparant una manifestació pel divendres 18 de novembre.
Setmana de lluita per la sanitat

En protesta contra la política de retallades en els serveis públics impulsada pel govern de CIU i el continuat tancament de Centres d’Atenció Primària (CAP’s) i serveis d’urgències arreu dels Països Catalans, el sector sanitari també ha convocat una setmana de lluita. La crida la van fer diferents CAP’s i associacions de veïns i veïnes que es van concentrar dissabte al migdia a la plaça de Sant Jaume i van convocar una setmana de lluita als CAP’s i hospitals de tota Catalunya protagonitzada per dos vagues i altres accions. La primera vaga s’ha convocat els propers 15 i 16 de novembre pel Sindicat de Metges de Catalunya arrel de la negativa del Departament de Salut i de les patronals sanitàries de restablir l’any vinent el mateix pressupost de sanitat que el destinat l’any 2010. La segona és una jornada de vaga convocada per la Confederació General del Treball (CGT) i una crida a totes les treballadores de centres sanitaris públics i concertats de Catalunya a concentrar-se el divendres 18 a les dotze del migdia a la plaça Universitat amb un entrepà de xoriço per a fer una “xoriçada” i una acció. A més a més s’hi preveuen altres mobilitzacions, com possibles acampades o ocupacions encara per determinar. Segons explica Isabel Guernica, una treballadora del sector, els centres sanitaris on s’espera més moviment son l’hospital Joan XXIII de Tarragona, l’hospital de Viladecans, l’hospital de Bellvitge i l’ambulatori de La Marina (Hospitalet), que roman ocupat per nombrosos veïns des del 28 d’octubre per evitar el seu tancament.
Estudiants, professorat i treballadores de la universitat

El proper 17 de novembre, dia oficial de l’estudiant, les universitats arreu dels Països Catalans han convocat una jornada de vaga en protesta contra les retallades en el sector de l’educació i l’augment de preu de les matrícules. Al llarg de tota la jornada hi ha previstes mobilitzacions a Barcelona, Girona, Tarragona, Lleida, Alacant, Palma, Castelló i València, totes elles a les dotze del migdia, excepte la de Barcelona, que està prevista per a les 18h i pretén aplegar membres de tota la comunitat universitària de les quatre universitats públiques: la Universitat de Barcelona (UB), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) i la Universitat Pompeu Fabra (UPF). A més a més, durant la setmana s’hi duran a terme vàries ocupacions de facultat en vistes a preparar la jornada de vaga. Així ho ha confirmat el Campus de Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra, la Facultat d’Economia i Dret de la Universitat de Barcelona o la Facultat de Polítiques de la UAB. Durant els dies previs a la vaga les diferents assemblees de facultat organitzaran xerrades informatives sobre la “Estratègia 2015” (darrera fase de l’aplicació del Pla Bolonya), tallers de pancartes i altres activitats en el marc d’una setmana de lluita per l’educació. Les estudiants universitàries, però, no són les úniques en peu de guerra ja que membres de tota la comunitat universitària porten temps organitzant-se i secundaran la jornada de vaga. També alguns instituts, com l’IES Macià de Cornellà de Llobregat, es sumaran a la convocatòria amb l’ocupació del centre el 16 de novembre.

 

Cap a la vaga general, cap a la resposta continuada

El 2011 el sistema universitari català ha patit una retallada del finançament de la Generalitat del 17%. Retallada que en el període que va fins a 2014 es vol ampliar fins al 33%. El resultat més immediat d’aquestes retallades ha estat l’acomiadament de centenars de professors i de personal d’administració i serveis, una rebaixa generalitzada de sous, que ha arribat fins al 60% en alguns casos, del professorat universitari més jove i l’augment de matrícules i tot tipus de taxes pels estudiants. Només ha estat el començament per ells. Aquest és el resultat més immediat, però n’hi ha d’altres que posen en qüestió la mateixa naturalesa de la universitat catalana.

La baixada de la qualitat docent, la massificació a les aules, la precarietat de la recerca, la impossibilitat de què sectors cada cop més grans de la societat catalana accedeixin a l’educació superior, són les realitats que s’estan imposant ja avui i que s’ampliaran demà. Al mateix temps, es vol posar a la universitat al servei del negoci privat, dels interessos que ens han portat a aquesta mateixa crisi que avui patim tota la societat. Una universitat al servei del mercat i no de la societat, una universitat al servei dels pocs i no dels molts, una universitat que de poc servirà com a eina per superar la crisi econòmica, cultural, social i política en la que estem immersos tots i totes.

Està en joc una universitat per i de totes, està un joc una universitat al servei de la societat, està en joc la recerca, la docència i la formació d’aquest país. I en aquest joc, al que juguen els interessos privats, només hi ha una resposta possible: la mobilització cada cop més amplia, cada cop més extensa, cada cop més intensa. Es per aquests motius que convoquem a la Vaga General de tota la comunitat universitària. Una vaga que serà pròleg, no epíleg.

El 17 de novembre vaga general d’universitats. Ningú a les aules, ningú als despatxos, ningú a casa. Heu retallat massa, ara tindreu la resposta.

MANIFESTACIONS

Barcelona: 18h Plaça Universitat 

Girona: 12h. Rectorat de la Universitat de Girona (P/Sant Domènec)

Lleida: 12h Rectorat de la Universitat de Lleida (P/Víctor Siurana)

Tarragona: 12h Plaça Imperial Tarraco

Palma: 12h Plaça d’Es Tub

Castelló: 12h Plaça de la Independència (La Farola)

València: 12h Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València

Alacant: 12h Escultura de la mà de la Universitat d’Alacant

 

WEB: http://reconstruimlapublica.wordpress.com/